sábado, 27 de junio de 2015

HACIA DONDE VAMOS

La vida es un tobogán con sus subidas y sus bajadas. El problema de las subidas es que tienes que estar pendiente de la bajada. ¿Cómo será? ¿Cuándo será? y lo más problemático ¿Cómo será el batacazo que me pegue?

Sí, es así de duro, pero es la pura realidad y a veces un poco de cura de humanidad  e humildad no viene nada mal.

A mí en las bajadas me da por llorar, sufrir y lamentarme de todo lo habido y por haber. Aún sigo recuperándome del golpetazo sufrido.

Fue hace un mes, presentaba un trabajo, halagos por arriba, halagos por abajo, unas arpías con caras de Ángel. Llego el día de la presentación, emotiva, vivida desde lo más humilde que se puede vivir, sentida, termine vacía, llorando de los nervios vividos y de todo un trabajo de nueve meses. Felicitaciones de mis compañeras, más halagos…, me paraban hasta en el baño, no me dejaron ni tomar café, a todo el mundo le había gustado. Un subidón.

Imaginaros la cara de póker, de cabreo, de lágrimas, de disgusto, de mala sangre,…. que me quedo cuando el comité no eligió nuestro trabajo para las “nominaciones”,  en ese momento si me hubieran dejado me hubiera pedido explicaciones a cada uno de los miembros de aquel comité, desgraciados pensé, no se quizás lo dije, pero al lado mío había una señora , señora con letras mayúsculas porque lo es,  me decía: -no sueltes ni una palabra aquí, ni una lagrima delante de nadie, calladita, se señora.

Me contuve, me consto Dios y ayuda estar así, pero luego…. Ríos y ríos de lágrimas salada salían de mis ojos, tiempo perdido me  decía a mí misma, tiempo quitado a los míos, a mi trabajo, a mi estudio, y no han sido capaz de valorar nada.

Aprendí desgraciadamente, el bajón sigue aún. Me lamo las heridas, cada vez escuecen menos, ¿Será por el tiempo? ¿Será porque voy a por otro proyecto? La mente sigue pensado, me han torpedeado pero el barco sigue aun navegando, pondremos un parche gordo y seguiremos navegando por la vida.

Eso sí, sí puedo el año que viene presento otro trabajo, me lo tomaré con tanta tranquilidad y no me involucraré tanto, ¡Esta última frase no me la creo ni yo! Aunque sabiendo el percal… ya iré preparada, de todo se aprende en esta vida.

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